Río Pixquiac: entre el bosque y la contaminación

La cuenca del río Pixquiac es uno de los sistemas hídricos más importantes de la región central de nuestro estado de Veracruz. Sus bosques, manantiales y corrientes de agua cumplen funciones ecológicas esenciales para el equilibrio de los ecosistemas de montaña. Pero ¿en qué estado se encuentra actualmente este río?

Un estudio publicado en 2024 por investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) ofrece algunas respuestas. La investigación evaluó la calidad del agua y los sedimentos en distintos puntos de la cuenca para identificar fuentes de contaminación y distinguir entre procesos naturales y efectos asociados a las actividades humanas.

Los resultados muestran una cuenca que todavía conserva importantes capacidades ecológicas, pero que también enfrenta presiones crecientes derivadas del uso del suelo, la expansión urbana y algunas actividades productivas.

¿Por qué estudiar los sedimentos?

Cuando se habla de la calidad de un río, normalmente se piensa en el agua que fluye por su cauce. Sin embargo, gran parte de la información sobre la contaminación se encuentra en los sedimentos que se acumulan en el fondo.

Diversos estudios han demostrado que la mayoría de los contaminantes termina depositándose en estos materiales. Por ello, los sedimentos permiten identificar procesos de contaminación que pueden pasar desapercibidos en los análisis convencionales del agua.

De acuerdo con los investigadores, el estudio de los sedimentos ayuda a reconstruir la historia ambiental de una cuenca y a detectar la presencia de elementos que se han acumulado durante largos periodos.

¿Cómo cambia el pixquiac a lo largo de su recorrido?

La calidad ambiental del Pixquiac no es uniforme. Las condiciones observadas en las zonas altas difieren considerablemente de las registradas en los sectores más urbanizados.

En la parte alta y media de la cuenca, donde predominan los bosques de niebla, las condiciones generales son favorables. Estos ecosistemas ayudan a regular el ciclo del agua, reducir la erosión y filtrar sedimentos antes de que lleguen a los cauces.

La presencia de truchas en algunos tramos constituye una señal positiva. Esta especie requiere aguas limpias, frías y bien oxigenadas, por lo que suele considerarse un indicador de buena calidad ambiental.

Sin embargo, el panorama cambia conforme el río desciende hacia zonas con mayor actividad humana.

En Rancho Viejo el estudio registró algunos de los valores más preocupantes durante la temporada de lluvias. El aumento de sedimentos y materia orgánica provocó una disminución significativa en la calidad del agua.

Más adelante, en sectores cercanos a La Orduña y Coatepec, los investigadores documentaron señales visibles de deterioro ambiental, entre ellas:

  • Presencia de espuma en el agua.
  • Residuos flotantes.
  • Olores asociados a descargas domésticas y actividades productivas.

Estas observaciones reflejan la presión que ejercen los asentamientos humanos y diversas actividades económicas sobre la cuenca.

Presencia de metales encontrados en el río Pixquiac

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue la presencia de distintos metales en los sedimentos. Los más abundantes fueron el hierro y el aluminio. Sin embargo, los investigadores señalan que estos elementos tienen principalmente un origen natural. La cuenca está formada por rocas volcánicas que, al erosionarse de manera natural, liberan minerales que terminan incorporándose al río.

El orden general de abundancia identificado en los sedimentos fue el siguiente:

  • Hierro (Fe) y aluminio (Al).
  • Manganeso (Mn).
  • Bario (Ba).
  • Zinc (Zn).
  • Cromo (Cr).
  • Níquel (Ni).
  • Cobre (Cu).
  • Plomo (Pb).
  • Arsénico (As).

Aunque la mayoría de estos elementos se encuentra en concentraciones bajas o moderadas, algunos resultados merecen atención.

En Rancho Viejo se detectó un enriquecimiento moderado de arsénico y cobre que podría estar relacionado con el uso de fertilizantes y pesticidas en zonas agrícolas.

Por otro lado, en la parte baja de la cuenca se registró una mayor presencia de plomo. El estudio plantea que este elemento podría estar asociado tanto a actividades productivas como a infraestructura hidráulica antigua y tuberías deterioradas.

Lluvias y actividades humanas: los principales factores de presión

Los investigadores identificaron dos factores que influyen de manera importante en la calidad del agua.

El primero es la temporada de lluvias. Durante este periodo aumenta el arrastre de suelo, sedimentos y materia orgánica hacia los cauces, lo que incrementa la turbidez y modifica diversos parámetros de calidad.

El segundo corresponde a las actividades humanas desarrolladas dentro de la cuenca. Entre las principales fuentes de presión se encuentran:

  • La agricultura intensiva.
  • La ganadería.
  • Las descargas domésticas.
  • Algunas actividades industriales relacionadas con el procesamiento de café y alimentos.

Los impactos no son iguales en toda la cuenca, pero se vuelven más evidentes en las zonas donde disminuye la cobertura forestal y aumenta la concentración de actividades productivas.

¿Qué dicen los indicadores de calidad?

Para evaluar el estado general del río, los investigadores utilizaron distintos índices internacionales.

Los resultados muestran que durante la temporada seca la calidad del agua es generalmente buena en gran parte de la cuenca. Sin embargo, durante las lluvias algunos puntos alcanzan niveles considerados deficientes debido al aumento de sedimentos y materia orgánica.

En cuanto a los sedimentos, el análisis de riesgo ecológico indicó niveles de riesgo relativamente bajos para el ecosistema.

Esto significa que, aunque existen señales de presión ambiental, la cuenca todavía conserva una importante capacidad de recuperación.

infografíacalidad de agua pixquiac

Una cuenca que aún puede recuperarse

El estudio no describe un río colapsado, pero sí un sistema que enfrenta desafíos cada vez mayores.

El bosque de niebla continúa desempeñando un papel fundamental en la regulación del agua y la conservación de la calidad ambiental. Al mismo tiempo, las actividades agrícolas, urbanas e industriales ejercen presiones que se vuelven más evidentes en determinados puntos de la cuenca.

Los resultados subrayan la importancia de fortalecer la conservación de los ecosistemas forestales, mejorar el manejo de las aguas residuales y reducir las fuentes de contaminación que afectan al río.

Comprender lo que ocurre en el Pixquiac permite conocer mucho más que el estado de un cuerpo de agua. También ayuda a entender la estrecha relación entre los ecosistemas de montaña, las actividades humanas y el futuro de una de las cuencas más importantes de la región.

Fuente: Dupont, M. C., Martinez-Tavera, E., Rodriguez-Espinosa, P. F., Hernandez-Ramirez, A. G., & Guadarrama Guzmán, P. (2024). Sediment analysis and water quality assessment in the Pixquiac basin: drinking water supply of Xalapa city (Veracruz, Mexico). Environmental Monitoring and Assessment, 196(687).


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