Un estudio revela datos muy interesantes sobre el río Pixquiac
La cuenca del río Pixquiac aporta cerca del 39% del agua potable que consume la capital de Veracruz cada año. Por esta razón, conocer el estado de salud del río es fundamental para entender los desafíos que enfrenta el abastecimiento de agua en la región.
Un estudio publicado en 2024 por investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) analizó la calidad del agua y los sedimentos del río a lo largo de la cuenca. Los resultados ofrecen una radiografía detallada de las condiciones actuales del Pixquiac y de las presiones ambientales que enfrenta.
¿Por qué es importante estudiar los sedimentos?
Cuando se analiza un río, normalmente se observa el agua. Sin embargo, gran parte de la información sobre la contaminación se encuentra en los sedimentos, es decir, en los materiales que se acumulan en el fondo del cauce.
Los sedimentos funcionan como un registro de lo que ocurre en la cuenca. Mientras el agua cambia constantemente, los contaminantes tienden a acumularse en el lecho del río durante largos periodos. Por ello, su estudio permite identificar impactos que no siempre son visibles en los análisis convencionales del agua.
Un río que cambia de las montañas a la ciudad
El estado del río Pixquiac varía considerablemente desde su nacimiento en las zonas boscosas cercanas al Cofre de Perote hasta su paso por áreas más pobladas.
En las partes donde predomina el bosque forestal o el bosque de niebla , el agua mantiene buenas condiciones. Estos ecosistemas ayudan a filtrar el agua de manera natural y favorecen la conservación de los manantiales que alimentan al río.
La presencia de especies sensibles como la trucha indica que algunos tramos todavía conservan una buena calidad ambiental.
Sin embargo, la situación cambia en zonas con mayor actividad humana. El estudio identificó puntos críticos en la región de Rancho Viejo, donde durante la temporada de lluvias la calidad del agua disminuye significativamente debido al aumento de sedimentos y materia orgánica arrastrada por las corrientes.
Más abajo, en áreas cercanas a La Orduña y Coatepec, los investigadores documentaron señales de deterioro ambiental como espuma, residuos flotantes y malos olores, asociados principalmente a descargas domésticas, actividades agrícolas y presión urbana.
Metales presentes en el río: ¿deben preocuparnos?

El estudio encontró concentraciones elevadas de hierro y aluminio en distintos puntos de la cuenca. Sin embargo, estos elementos provienen principalmente de las rocas volcánicas que forman la región y no necesariamente representan contaminación.
Las y los investigadores también detectaron otros metales en menores cantidades, entre ellos manganeso, zinc, cromo, níquel, cobre, plomo y arsénico.
Aunque la mayoría de los valores se mantienen dentro de rangos considerados bajos, algunos puntos muestran señales de alerta. En zonas agrícolas de Rancho Viejo se registró una presencia moderada de arsénico y cobre que podría estar relacionada con el uso de fertilizantes y pesticidas.
En la parte baja de la cuenca se identificó un enriquecimiento de plomo que podría estar asociado tanto a actividades productivas como a infraestructura hidráulica antigua.
El impacto de las lluvias y las actividades humanas
Los resultados muestran que la temporada de lluvias es uno de los periodos más críticos para la calidad del agua. Las precipitaciones arrastran tierra, residuos y contaminantes hacia los cauces, aumentando la turbidez y reduciendo la calidad del agua en varios puntos de la cuenca.
Entre las principales fuentes de presión identificadas por los investigadores destacan la agricultura intensiva, la ganadería, las descargas de aguas residuales y algunas actividades industriales vinculadas al procesamiento de café y alimentos.
¿Está en riesgo el río Pixquiac?
El estudio concluye que el río aún mantiene una importante capacidad de recuperación. Los análisis de riesgo ecológico indican que los sedimentos presentan niveles de riesgo generalmente bajos para los ecosistemas acuáticos.
Sin embargo, los investigadores advierten que la calidad del agua se deteriora en zonas donde aumenta la actividad humana y donde existen descargas sin tratamiento adecuado.
¿Qué acciones son necesarias?
Los resultados señalan la importancia de fortalecer la conservación del bosque de niebla que rodea la cuenca. Este ecosistemas cumplen una función clave en la captación, filtración y regulación del agua.
También es necesario mejorar el manejo de aguas residuales, reducir las fuentes de contaminación y promover prácticas productivas que disminuyan el impacto sobre los ríos y manantiales.
La salud del Pixquiac está estrechamente ligada al bienestar de miles de personas que dependen de sus aguas. Conocer su estado actual permite comprender la importancia de proteger los ecosistemas que hacen posible el abastecimiento de agua para Xalapa y los municipios cercanos.
Este post está basado en Dupont, M.C., Martinez-Tavera, E., Rodriguez-Espinosa, P.F. et al. Sediment analysis and water quality assessment in the Pixquiac basin: drinking water supply of Xalapa city (Veracruz, Mexico). Environ Monit Assess 196, 687 (2024).
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