¿De qué hablamos cuando hablamos de Zoncuantla?

Análisis de una encuesta realizada en marzo del 2026

La encuesta no constituye una muestra representativa de toda la población de Zoncuantla, permite identificar tendencias, percepciones compartidas y posibles líneas de trabajo para fortalecer el conocimiento colectivo, la participación comunitaria y la reflexión sobre el presente y futuro de la comunidad.

El hallazgo más relevante es la existencia de una identidad territorial fuerte. La mayoría de las personas encuestadas describen Zoncuantla como una red de vida conformada por personas, agua, bosque y relaciones comunitarias. Esto indica que la mayoría de quienes respondieron no perciben el espacio únicamente como una zona habitacional, sino como una comunidad vinculada a procesos ecológicos y sociales más amplios.

Sin embargo, aparece una primera contradicción importante. Aunque existe una identificación emocional y simbólica con Zoncuantla, el conocimiento concreto sobre el propio territorio parece ser más limitado. Varias personas tuvieron dificultades para identificar correctamente las colonias que conforman la localidad. Esto sugiere que el sentido de pertenencia no siempre está acompañado por un conocimiento detallado de la historia, la organización o la geografía comunitaria.

La relación con el río Pixquiac constituye otro de los elementos centrales de la encuesta. El 95.5 de las personas encuestadas consideran que cuidar el río implica protegerlo desde su nacimiento hasta su desembocadura. El mismo número lo entiende como un ser vivo del que depende la vida y no únicamente como una fuente de recursos. Este dato revela una comprensión amplia de la importancia ecológica del río y una disposición favorable hacia una visión integral del agua.

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No obstante, este resultado también abre una pregunta importante. La encuesta muestra una voluntad clara de proteger todo el río, pero no permite saber si las personas conocen realmente la dimensión territorial de la cuenca, su extensión, las comunidades que la integran o las relaciones ecológicas que la sostienen. Considerando que la cuenca del Pixquiac abarca poco más de 30 kilómetros y conecta numerosos ecosistemas y poblaciones, resulta pertinente explorar hasta qué punto existe un conocimiento compartido sobre ella.

Esta observación es relevante porque podría existir una diferencia entre la percepción y el conocimiento. Es posible que las personas comprendan intuitivamente que el río forma parte de un sistema conectado, pero también es posible que aún desconozcan gran parte de la cuenca y de los procesos que ocurren aguas arriba y aguas abajo de Zoncuantla.

En materia de organización comunitaria, los resultados muestran condiciones favorables para la construcción de acuerdos colectivos. La mayoría de las y los participantes de la encuesta consideran que una asamblea es un espacio de diálogo y toma de decisiones compartidas. Esto indica una valoración positiva de los mecanismos participativos y una disposición cultural hacia formas de organización basadas en la conversación y el consenso.

Esta tendencia se confirma cuando se preguntó qué harían si una decisión comunitaria fuera diferente a su opinión personal. Ninguna persona respondió desde una lógica de confrontación. Las respuestas se concentraron en la búsqueda de acuerdos y en la priorización del bienestar colectivo. Esto sugiere la existencia de valores comunitarios que favorecen la cooperación y la resolución dialogada de los conflictos.

También resulta significativo que, frente a problemas ambientales provocados por vecinos o familiares, la gran mayoría de las personas eligiera el diálogo como primera opción. La denuncia apareció de manera marginal. Este dato revela una preferencia por la construcción de soluciones comunitarias antes que por mecanismos punitivos o institucionales.

Respecto a las actividades económicas que podrían generar impactos ambientales, las respuestas tampoco reflejan posiciones extremas. La mayoría considera que la comunidad debe discutir colectivamente qué actividades son compatibles con el bienestar común y cuáles no. Esto sugiere una visión orientada a la regulación y al establecimiento de acuerdos más que a la prohibición absoluta.

El problema es la participación.

El principal desafío identificado por la encuesta no parece estar relacionado con la conciencia ambiental ni con la identidad comunitaria. El problema central es la participación.

Algunas, algunos encuestados señalaron sentirse parte de Zoncuantla, pero no participar activamente en procesos colectivos. Muy pocos afirmaron involucrarse de manera directa. Esta diferencia es probablemente uno de los hallazgos más importantes de todo el ejercicio. También es importante señalar que un grupo de personas optaron por responder que su participación dependería de quién o quiénes convoquen.

Los resultados sugieren que existe una comunidad que valora el lugar donde vive, reconoce la importancia del río y entiende la necesidad de tomar decisiones colectivas, pero que aún no logra traducir plenamente esas convicciones en formas constantes de participación.

Cuando se preguntó por las razones que dificultan el trabajo colectivo, la respuesta más frecuente fue la falta de tiempo. En segundo lugar apareció la desconfianza hacia organizaciones o colectivos existentes. Además, varias personas señalaron que necesitan más información antes de involucrarse en procesos comunitarios.

Estos datos permiten identificar tres obstáculos principales para la participación:

  • La falta de tiempo disponible.
  • La necesidad de contar con más información sobre los espacios organizativos existentes.
  • La existencia de niveles variables de confianza hacia organizaciones, colectivos o liderazgos comunitarios.

Al mismo tiempo, la encuesta muestra un potencial organizativo importante. Muchas personas expresaron disposición para colaborar en tareas concretas como distribuir materiales informativos, apoyar actividades, difundir información o contribuir con trabajo voluntario puntual. Esto indica que existe una base social interesada en participar, aunque probablemente necesite mecanismos de involucramiento más accesibles, flexibles y claros.

Desde una perspectiva de organización comunitaria, los resultados sugieren que Zoncuantla cuenta con una base cultural favorable para la acción colectiva. Existe un conjunto de valores compartidos relacionados con el cuidado del agua, el reconocimiento de la vida comunitaria, la importancia de la participación y la búsqueda de acuerdos. Sin embargo, todavía parece existir una brecha entre la conciencia y la acción, entre el sentido de pertenencia y el involucramiento cotidiano.

Más que una comunidad desinteresada, la encuesta muestra una comunidad que necesita fortalecer vínculos, construir confianza, ampliar conocimientos compartidos y generar formas de participación compatibles con las condiciones reales de la vida cotidiana.


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